El regreso del mutante favorito de todos, llegó finalmente a la pantalla grande en Mayo de 2009. Rompió récords de taquilla al reunir 350 millones de dólares en taquillas de todo el mundo.
El recibimiento fue impresionante: fans que acamparon afuera de los cines en muchos países para poder conseguir boletos para la premier.
Luego de que se filtrará en Internet, una copia incompleta de la película, muchos especularon que la tendría difícil, pues las actuaciones y la trama en general no convencían.
En México, en plena crisis de influenza humana, el negocio de la piratería hizo su agosto al lanzar copias de manera ilegal, luego de que los cines se vieran obligados a cerrar sus puertas por la contingencia sanitaria. Aún así, Wolverine convocó a las hordas de seguidores y logró recuperarse, gracias en parte a la excelente disposición de su estrella: Hugh Jackman y a la fuerte inversión en mercadotecnia.
El filme abre con la historia de James niño, el cual ve morir a su padre y en un ataque de furia descubre que puede exponer parte de sus huesos de la mano a manera de garras, ante la mirada atónita de su madre. El único ser que lo comprende, es su medio hermano, quién también tiene habilidades especiales y juntos deciden vagar por el mundo en busca de una razón de vida, protegiéndose uno al otro.
Es esta dinámica, entre Wolverine y Sabretooth, entre James y Víctor, entre Hugh Jackman y Liev Schreiber, la que sostiene la trama completa. Vemos a dos actores con mucho talento, meterse en la piel de dos hermanos mutantes, uno superéroe, el otro villano, quiénes tratan de definirse como individuos en un mundo que evidentemente les teme y los rechaza.
En muchas ocasiones se ha analizado el trasfondo de la temática del cómic X-Men, de sus personajes y de los valores que representan, a pesar de ser una historia ficticia, que apelan a sentimientos de soledad, de exclusión, discriminación y la búsqueda de identidad. Y en esta cinta, podemos ver esos temas ser tratados desde varias perspectivas, con muchos personajes.
Los efectos especiales son espectaculares, aunque no dejan de caer en el cliché a momentos: en una escena, clásica en Hollywood, vemos a nuestro héroe prenderle fuego a un helicóptero, para luego alejarse y darle la espalda a la inminente explosión.
La efectos de sonido, en particular, son de muy buena calidad, y probablemente reciban mención en las siguientes entregas de premios a lo mejor en la industria. La banda sonora corre a cargo de la experta dirección de Harry Gregson-Willams, quién también estará a cargo de la música de Prince of Persia, que se estrenará en el 2010.
En general, es una cinta bastante recomendable, para entretenerte. Lo mejor que hay en género en este momento en cartelera. Le damos 8 estrellas de 10, pues a pesar de ser un excelente ejemplo de una peli de acción y efectos especiales, no está exenta de algunas omisiones en la trama.